Pedacitos, Serendipia

En el Café de los Sueños

Sacudí la cabeza con la intención de responderte con un gesto negativo y bajé la mirada dirigiéndola tímidamente al lugar donde emergen los sueños.

Me tendiste tu mano y la agarré fuertemente, tenía la certeza de que aquel momento sería el último y que la brisa que aquella noche se alojaba entre nuestros cuerpos comenzaría a ser tormenta a los segundos de separarnos. Me besaste y mientras lo hacías retrocedí en el tiempo encontrándome en la primera vez y te vi, te vi rozando mis labios y me vi, me vi imaginando que serían los últimos que los míos abrazaban.

¿No quieres acompañarme? –Preguntaste.
Y sonreí, recordé aquella canción que tantas veces habíamos tarareado mientras pasábamos las horas  perdidos en el tiempo y en el espacio, sin minutos ni segundos. Aquel tiempo donde tú y yo habíamos empezado a ser un Nosotros.

Descubrí tus ojos bañados en lágrimas, lágrimas de desencanto, ira, melancolía, nostalgia por lo que un día fuimos y por lo que habríamos podido llegar a ser,  juntos.
Conocías mi mirada y por la expresión de mis ojos entendiste todo cuánto te quería decir.
Y yo, ¡yo quería decirte tantas cosas! Era aquel el último, el último momento.  Y no sabía si quería permanecer allí de pie por el resto de mi vida aun sintiéndonos lejos si esa era la manera de sentirte más cerca.

No podía pronunciar palabra, algunas de ser pronunciadas podían llevarme a ti de nuevo así que respiré hondo y en mi mente imaginé el susurro de un te quiero, suave, delicado, mas que cálido abrasador. Como los de antes.

Tambalearon mis dudas y mi piel se erizó cuando se presentaba la hora de la partida, esa especie de sombra que se acerca sutilmente para avisarte de que tu tiempo concluye en ese mismo instante. Llegaba hasta mí el aroma de un adiós eterno, imperecedero, inmortal. Un adiós perpetuo que se calaba en mí de manera inalterable.

Me separé unos metros de ti y presagié la melodía que retumba cuando das un portazo a un ciclo de tu vida. En mi cabeza resonaban frases, palabras indescifrables, me ensordecían todos y cada uno de los momentos que habíamos respirado en lo efímero de nuestro tiempo.

Decidí observarte, examinar cada centímetro de ti para recordarlo de manera efímera durante el resto de mi existencia. Y te dije adiós.
Y me miraste incrédulo y te miré repitiendo con mis ojos lo que mis labios pronunciaron.

Caminé exhausta por el camino que me llevaba a otras cosas que no fueran tú y escuché tu voz preguntando si volveríamos a vernos, alguna vez.
Me di la vuelta y de nuevo sonreí.

Y tú supiste por mi semblante que siempre nos encontraríamos en el café de los sueños.

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10 thoughts on “En el Café de los Sueños

  1. Nostromo dice:

    Manejas las pausas, los párrafos y las descripciones con auténtica soltura en tus escritos, por eso no dudé de que se trataba de una ‘licencia poética’ usando antagonismos conceptuales. Pero no me refería a eso.

  2. Nostromo dice:

    ¿Betty y Richie? Y lo más crudo es que fué una historia real. Qué cantidad de dramas humanos se multiplican cuando quienes mandan olvidan ser personas… y un libro muy adecuado para reflexionar sobre el egoismo y la cobardía en el amor. O sobre los peligros de vivir en el pasado.

    Yo pondría un perdurable, o más bien… un ‘intento de hacer perdurable’. Indeleble también serviría. Incluso imborrable. El dónde decídelo tú 😉

    (Y de nuevo siento abrir otro nuevo hilo. ¡Debo dejar de ser tan cansino!)

      • Nostromo dice:

        Si tengo permiso… seré más concreto entonces: “recordarlo de manera efímera durante el resto de mi existencia” A mí no me cuadra algo, ¿y a tí?

      • Es un juego entre lo que quiere que sea y lo que en realidad será. Un recuerdo fugaz, rápido, de esos que sobrevuelan la mente durante un segundo, casi inadvertido. Pero todos los días de tu vida.
        Espero que haya quedado más claro 😉

  3. Nostromo dice:

    Y pese a que los alemanes iban de gris y ella de azul… todo se debió dejar para París. Seguro que ambos se encontraron mil veces, sin llegar a verse.
    Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

    Bellísimo lo que has d/escrito.

    • Es una buena forma de localizar la historia. Escribiré también sobre eso.

      Y no me olvido de lo que tengo pendiente. Ya te dije que escribiría sobre otra frase que detallaste. Pronto.
      Gracias por estar por aquí.

      • Nostromo dice:

        De manera inconsciente tuve como imagen mental esa despedida en el hangar, leyendo en tu escrito aquel diálogo mudo, con los ojos, de apenas un segundo, entre Rick e Ilsa; aunque los motivos, lugares, personas y personajes no sean comparables. Yo sólo cambiaría una palabra, pero no te la voy a decir.
        Es una putada que las despedidas no sean siempre un ‘hasta pronto’ porque las cosas no sean, a veces, tan sencillas como debieran. A todos los que tenemos citas pendientes para el futuro nos has emocionado. Sin duda.

        Las gracias a tí.

      • Rick… Me has recordado a una preciosa historia de amor entre dos jóvenes, narrada en la 2GM. “Volver a verte”, se titula. Me costó mucho conseguirlo porque hay dos bajo el mismo nombre, pero completamente distintos.
        Dime, ¿cuál es la palabra que cambiarías?
        Ya sabes que te tengo en cuenta.

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