Serendipia

Contra la coherencia (Risto Mejide)

Que a mi la vida me pille viva siempre. Equivocándome, haciendo y deshaciendo. Eligiendo sí para luego cambiar a no.  Que conserve yo las ganas de enamorarme, de insinuarme al espejo, de precipitarme, de dejarme llevar.

Simplemente fantástico.

 

CONTRA LA COHERENCIA

Suicidas a domicilio

Quién no ha subido nunca a la cornisa de las cosas imposibles. Quién no ha palpado jamás el vacío de un por qué no. Quién no ha sentido el precipicio de las cosas que algún día juró no hacer. Quién no se ha visto en el espejo de un me da miedo, de un ya nos veremos, de un quédate hoy. Que levanten la mano y escondan la piedra. Que madruguen si les ayuda, que dios les pille confesaos.
Estas letras miopes sobre líneas retorcidas quieren rendir mi humilde homenaje a todos aquellos que alguna vez se han dejado la piel por dejarse llevar, a todos los que mandaron su razón a la mierda y lo hicieron de todo corazón, a los que ya no encuentran porque se lo han buscado, a los que prefieren vivir de esta manera antes que irse muriendo de cualquier otra, a los que eligen desterrarse de toda estabilidad y exiliarse de cualquier cosa parecida a la comodidad. Hedonistas por encargo, suicidas a domicilio, inquietos por vocación. Un ole para todos y cada uno de ellos. Un aplauso de parte de cada uno de mis poros.
A estos inadaptados emocionales sólo les mueve lo que realmente les mueve, sólo lo sienten si no se les hace sentir. Rechazan la continuidad como valor supremo y absoluto, absurda ley que postula que las cosas, con el tiempo, no hacen más que mejorar. enriquecerse y madurar.
Y eso, para los que hacen negocio vendiéndonos un futuro mejor, resulta particularmente incómodo. Iglesia, Estado y grandes corporaciones se enriquecen a base de endiñarnos un mañana muchísimo más prometedor que este ahora, el único que realmente nos pertenece. De ahí que haya que sedarnos con mentiras tan vendibles y eternas como sacrificio, esfuerzo, inversión, pensiones y vida eterna. El sudor de tu frente, el valor del contribuyente, porque tú lo vales. Toma, tú vete haciendo tus insignificantes planes para ser feliz el día de mañana, no se te vaya a ocurrir intentarlo a día de hoy, que eso no computa, no cotiza y lo que es peor, no renta.
Malos tiempos para ser incoherente, impulsivo, espontáneo. No es muy maduro eso de llevarse la contraria a uno mismo. No queda bien intuir en lugar de razonar. No parece inteligente tener corazonadas y sentir en consecuencia.
Siempre aparece una Wendy Pan dispuesta a recordarte que igual Nunca Jamás valió la pena. Siempre hay una mirada condescendiente deseándote suerte…. otra vez.
Pues mira, tú haz lo que quieras, pero yo me niego. Me niego a que conceptos como pasión, taquicardia y enamoramiento, estén mal vistos sólo por efímeros, transitorios o coyunturales. Me niego a creerme que los que renuncian a ellos y duran mucho tiempo son más felices, ríen más y sufren menos. Que tanto descalabro sentimental a nuestro alrededor igual es síntoma de que hay algo que no funciona. Que el que no engaña, está a punto de hacerlo, y el que no, es porque le da pereza, y que Barbie hace tanto tiempo ya que no lo hace con Ken que hasta se le olvida de fabricarse con vagina.
Como alguien escribió alguna vez, cuando habla el corazón es de mala educación que la razón le contradiga.
Y de muy mal gusto, añadiría.

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4 thoughts on “Contra la coherencia (Risto Mejide)

  1. Me ha llamado la atención el título, y es que por lo común encuentro incoherentes a las personas, no en sus ideas sino en sus actos, no siquiera en los asuntos con algún fuste, que hasta lo entiendo por humanos, sino en aquello que es insignificante pero define: el sentido al menos de lo aceptable y educado. No digo de nadie y menos de tí, que te desconozco… pero a veces se predica para recoger trigo, olvidando aquello de la corespondencia.
    El escrito tiene su línea, modos expresivos y valor de pensamiento; y eso me gusta. Pero de lo que entiendo participar llanamente es en párrafo final; sinceramente de lo precedente yo tendría que entender bien y aún hasta matizar. Pero eso no importa, sino que aplaudo tu fe en tus líneas internas de pensamiento y emoción. Eso te pertenece y ha de ser aceptado
    Lamento desconocer tu nombre, pero te saludo y muy bien. Buen día. Al (alfredo).

    • Hola Alfredo,

      Encantada de que estés por aquí y de que podamos iniciar una conversación. Mi nombre es Natalye, para próximas veces nos vendrá bien ponernos en contexto.

      Me gusta la retórica de Risto Mejide y sus aportaciones. Entiendo la necesidad de ser incoherente -a veces- de romper las normas y hacer lo que uno quiera hacer, sin pensar en las consecuencias. Pasamos demasiado tiempo pensando, intentando evitar no equivocarnos cuando al final, lo más genial de la vida es aprender a saber qué queremos y qué no, y eso sólo se sabe tropezando y resurgiendo. Creo que en general, estamos demasiado inmersos en un sistema al que no le beneficia ser incoherente. Desde pequeños nos enseñan a no romper las cosas, a no tropezar, a tener cuidado cuando andamos, a decidir y ser consecuentes, a no cambiar de opinión. Y no me parece que ésa sea una buena forma de vivir, por eso compartí el texto.

      Te saludo, y me alegra que estés por aquí 😉

      ¡Buenas noches!

      • Bien , bien… Natalye, buen día y hola…
        No pasa nada, aunque retórica sea retórica y” dicho eso ahora le demostraré lo contrario” (ya es viejo eso) o “si no le gustan mis principios ahí van otros” (ya, más moderno y jocoso). En verdad, puede valer todo, el tropezar por probar qué hemos de querer, el hacer sin pensar… No conozco esa dialectica de Risto (lo siento), pero me parece que “el sistema/as” se aviva con todo, le beneficia la incohencia general (una masa) y el seguidismo ancho (otra masa) porque el sistema no está quieto, sino acuciando a cambiar de opiniones y gustos, para eso, para sus intereses Los que sean). Pero, claro, digo de la desmesura general, que no de la particular.
        La conclusión: todo es un lío expansivo. Cada cual en su manera de vivir, en modo contenido mejor, con sus opiniones adaptadas y sin hacer daños mayores. Bueno, diría, de entrada o ya de salida…
        Me elegro con tus ideas: porque las tienes a propiedad legítima.
        Mi saludo es afecto.

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