Serendipia

Nostalgia

J. se ha levantado esta mañana y ha descubierto un tipo de nostalgia (no sabe cuál) creciendo entre sus dedos. Entrelazada (la nostalgia) fugitiva y suave, entre el índice y corazón, formaba finos hilos de colores (azul, amarillo, verde y rosa) prácticamente imperceptibles. Dibujaban siluetas asimétricas (intuye) sin mensaje alguno (al menos no lo parecía). Y se movían ligeros a ritmo de un viento sostenido y de intensidad constante (probablemente Alisio). Empujaban con fuerza hacia arriba y volaban hacia las nubes de algún pueblecito francés (cree que Aubigny).

Se ha levantado J. de la cama dando un salto y ha mirado a través de su ventana cuadrada (subiéndose en una pequeña caja de madera oscura) y ha pensado: la nostalgia, que siempre quiere ir hacia alguna parte, pero nunca se sabe dónde.

 

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El día que noviembre decidió ser septiembre

En Valencia érase una vez un mes que se llamaba noviembre y que nunca quiso ser noviembre. El jugaba con los otros meses, con septiembre por ejemplo, y le preguntaba: — ¿por qué yo no puedo ser como tú? Septiembre, que era un mes enrollao y juguetón siempre le decía: — crack, tú sé lo que te de la gana de ser.

Y noviembre se iba contento pensando en lo guay que sería ser noviembre pero jugando a ser septiembre. Así que un día reflexionó sobre eso y pensó: ¿por qué tengo que ser noviembre si en realidad quiero ser septiembre?

Y así es como noviembre nunca fue noviembre en el mes de noviembre, sino que se convirtió en septiembre. Con sus soles y sus tardes a 30 grados. Con sus terrazas al sol en manga corta, con sus cervezas y con sus “joer qué calor para ser noviembre”.

Y fue feliz mareando la perdiz.

Moraleja: si somos noviembre pero nos sentimos septiembre, ¿por qué vamos a tener que ser siempre lo que nos toca ser y no lo que realmente nos gustaría ser?

Pensad en ello.

 

 

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Sobre la amistad y los quereres en general

Hay una máxima irrefutable que define perfectamente el concepto de la amistad. Y es que, no te das cuenta de los amigos que tienes hasta que compartes paraguas con ellos un día de mucha lluvia. 

Esto no lo dice Tsé, lo digo yo. Pero no hace falta ser filósofa ni experta en teorías taoístas para entender que muchos de ellos dejarán que te mojes arrimándose el paraguas sutilmente para que la lluvia no caiga sobre ellos. Sin embargo, otros -y me atrevería a decir que unos pocos- harán el esfuerzo de ser equitativos en el reparto de lo justo y dejarán (a veces, no siempre) que el agua golpee sus cabezas sin quejarse sólo para que no te mojes tú.

Y en esto, en esto sí que sí se basa la amistad, el amor y los quereres en general. Ser y estar un viernes a las 11 de la noche entre risas y gintonics,  y un miércoles a las 7 de la mañana entre  no puedos y pálpitos de corazón.

Es decir, no es tan complicado. Cederse de vez en cuando a los que importan, mojándose un poquito y entendiendo que uno es lo que es también cuando callejea entre el lugar del otro. Y sobre todo, y muy importante, si un día no hay paraguas, entonces haced el esfuerzo de dejaros llevar y compartid la lluvia. Os mojaréis mucho, pero  joder, merecerá la pena.

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¿Así que quieres ser escritor?

Si lo haces por llevarte mujeres a la cama, 
no lo hagas. 

Charles Bukowski

Si no te sale ardiendo de lo más profundo de ti,
a pesar de todo
no lo hagas.

A no ser que salga espontáneamente de tu mente
de tu corazón
de tu boca
de tus entrañas,
no lo hagas.

Si lo haces por dinero o por fama,
no lo hagas.
Si lo haces por llevarte mujeres a la cama,
no lo hagas.

Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.

Si estás intentando escribir como cualquier otro
olvídalo.
Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti
espera pacientemente.
Pero si nunca llega a rugir,
HAZ OTRA COSA.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa,
a tu novia, a tu novio, a tus padres
o a cualquiera
no estás preparado.

No seas pesado y aburrido y pretencioso
no te consumas en el amor propio.
No lo hagas.

A no ser que salga de tu alma como un cohete
no lo hagas.
A no ser que el sol que hay dentro de ti
esté quemando tus tripas,
no lo hagas.

Cuando sea verdaderamente el momento,
si has sido elegido
sucederá por sí solo
y seguirá sucediendo hasta que mueras,
o hasta que muera en ti.

No hay otro camino
y nunca lo hubo.


— CHARLES BUKOWSKI.

 

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Al fin y al cabo la música es como las relaciones. Cuando encuentras una canción brutal que te gusta mucho es necesario no escucharla en exceso, para que cuando vuelvas a oírla siempre te quede la sensación de querer volver a ese punto donde te apetece repetir.

 

Y ahora ya puedes escuchar a The National. 

 

Ella, tú, la música. Y viceversa.

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